Hoy tenía previsto salir a trotar un ratillo, a ver qué tal se daba. Cuando me he levantado, he dudado si salir descalzo, con los FiveFingers, o si probar a calzarme las zapas otra vez (después de mucho tiempo) y comprobar si las aventuras descalzo me habían servido para cambiar la zancada y correr mejor independientemente de lo que llevara (o dejara de llevar) en los pies.

Al final me he decidido por calzarme las zapas. Unas que seguramente no serían las que me recomendarían en una tienda de running (mis Adidas Climacool Chill), en lugar de mis Saucony Progride Ride 2 (+ plantillas…) que llevaba antes de aventurarme con esto del barefoot, pero que me apetecía probar para trotar un ratillo, ya que son más flexibles, menos amortiguadas, más ligeras, con menos drop, y pensaba sería menos “diferente” a lo de lo correr descalzo. Pues no. Calzarme ha demostrado nuevamente ser un ERROR para mi!! Me ha pasado lo mismo que la última vez que me calcé las Saucony: al poco rato (un par de kilómetros) ha vuelto el fucking pinchazo en la rodilla que tenía antes de operarme. Cawen tó !! Y mira que me esforzaba en acortar zancada, en apoyar bajo el cuerpo y no por delante, en amortiguar con las rodillas flexionadas, en correr con el cuerpo derecho y no inclinado hacia delante… vamos, lo que hago – o al menos intento – cuando voy con los Fingers o descalzo, pero nada !! Es calzarme, y vuelven los fantasmas del pasado, que curiosamente, cuando voy descalzo, no aparecen.

Parece bastante claro que es un tema de biomecánica – vamos, digo yo, que no tengo ni idea… – porque si no, no hay quien lo entienda. Está claro que apoyo distinto según vaya calzado o no. De hecho, hoy no se me han cargado mucho los gemelos/achiles, y cuando voy descalzo, los noto mucho más cargados, por lo que deduzco que si que apoyo (o incluso recepciono) de talón cuando llevo zapas. Además, ahora llevo el isquio de la pierna derecha tenso, tenso, tanto que sólo con rascarme la zona (no me refiero a masaje, sino simplemente rascarme, sin profundizar ni nada) ya molesta. Supongo que todo está relacionado, y que esa tensión causará (o será consecuencia, no se) ese maldito pinchazo en la rodilla. FAIL, en cualquier caso…

Y para acabar de rematar la frustración, ni siquiera los tiempos han sido mejores, o sea que a la próxima las zapas se quedarán en casita, que es donde mejor están. Al final han sido 5k a 5:56m/k, y apretando los dientes, porque pinchaba la rodilla, me entraba flato.. vamos, un cuadro !! Y el domingo pasado, descalzo, fueron 4k a 5:58m/k y no recuerdo que lo pasara mal, sino todo lo contrario…

Obviamente, no hay que ser nazi en esto del “descalzismo” (en realidad, ni en esto, ni en nada…), y no hay que interpretar que mi experiencia valga para otros. Simplemente, a mi me permite salir a trotar. Nada más. Nada menos. Quizás sea una lucha perdida de antemano esto del correr para mi, como me dijo el último médico (el cuarto!!) que me vió después de la operación (“con que puedas andar normalmente, ya puedes estar satisfecho. Lo de correr tampoco es tan importante“…) pero yo no quiero renunciar. Se que peso demasiado (92k), seguro que mi biomecánica no es la adecuada, ni mi capacidad de resistencia, sufrimiento o fuerza muscular en general, pero me he empeñado en esto del correr, y soy de Zaragoza… 😉

Y en 8 semanas el 10k. Ains…

Salud !

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Por cierto, Sergio “Mayayo” (aka @Moxigeno) se ha marcado dos posts MUY recomendables sobre esto del correr descalzo. Lectura casi, casi NECESARIA para todos los que tengan alguna curiosidad sobre el tema. Ahí los tenéis !!

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