Creo que el titulo se ajusta bastante a la realidad. Será el ying y el yang, el péndulo, o como mierdas lo queráis llamar, pero creo que es más justo llamarlo semana de mierda. Después de una buena semana – la pasada – no se me ocurre mejor resumen. Yo pensaba que ya estaba en la rampa de salida para ir mejorando poco a poco hasta llegar, con el tiempo, a dónde lo había dejado antes de la lesión, pero ahora mismo me entran todas las dudas del mundo.

La semana empezó con cierta presión y viaje (5 horas de formación y directamente viaje a Benasque para trabajar allí con un cliente) pero el lunes era mi día libre así que sin problema.

El martes seguimos trabajando en Benasque hasta la hora de la comida y a las 4 y media en carretera para llegar a mi sesión de los martes en Burpee Crew. Llegué a tiempo y la sesión fue correcta. Limitada porque el hombro me sigue doliendo (esta semana hablo con trauma para pedir cita) pero correcta. Como tocaba trabajar pull-ups, pino, handstand push-ups y esas cosas, cambié la primera parte del entreno por 5x(400mts + overhead squat 20k) y listo. La segunda parte eran pull-ups estrictas con carga, y también lo cambié por remo con la barra con peso creciente (5x2x50k, 4x3x55k, 3x1x60k). Fue trabajo, pero no fue la muerte.

El miércoles se me complicó por cuestiones de trabajo. Todo el día en un Congreso, al acabar me tocó hacer unos temas pendientes, más unas historias personales, total, que para cuando me di cuenta, las 22:30. Ganó la pereza y me salté la sesión de running. MAL.

El jueves segunda sesión de entreno de fuerza. Al menos en teoría. Resulta que Sergio nos había planificado sesión de estiramientos. Algo que NECESITO como el comer, ya que soy un verdadero tronco. El caso es que estiramos, y acabé cansado  (es curioso lo que hace la ignorancia, pero estirar bien, cansa…)

El viernes me tocaba correr otra vez. Y sin ganas y a horas también medio raras (ya oscurecido) salí. No se si por los estiramientos del día anterior, o directamente porque no se correr, pero tal cual empecé a trotar, vinieron los mil dolores. Pie, espinilla y especialmente lumbar. Notaba cómo se iban retorciendo y comprimiendo como si me estuvieran agarrando un puñado de ropa desde atrás. De molestia pasamos a dolor y aunque lo iba ignorando, acabó por ganar. 2.8k y parada y vuelta andando a casa. MAL.

Sábado descanso, pero seguía tocado. De hecho, me levanto de la cama con lumbares súper cargados y hombros tocados. Duermo incómodo. Y como premio aparece un orzuelo en el ojo izquierdo. Vamos, que algo raro hay por ahí dentro.

Domingo sigo igual, con molestias en el pie, hombro y lumbares. Decido mandar a la mierda la salida programada.

 

Frustrado de nuevo, y haciéndome mil preguntas. Estaré ya demasiado mayor para estas mierdas? En una semana cumplo 43, y se cierra la ventana por la que retomé el blog. ¿Tendré que cambiar otros hábitos además de obligarme a entrenar? ¿Debería empezar a hacer yoga o algo así, más adecuado a mi viejuz, y olvidarme de correr, crossfit y demás tipos de entrenos molones? En fin, una mierda. A la que no le veo el fin.

Y escribo esto el lunes, con las lumbares cargadas todavía y el cuerpo dolorido. Me he vuelto a levantar más cansado de lo que me acosté. MAL, francamente MAL…

 

L.

PS.- Y en dos semanas es la I Lorentzero Trail Reis. En este estado (físico y mental) ni me planteo ir, como no sea para estar en un puesto de asistencia de voluntario. Y de la behobia ya, ni hablamos.

PSS.- Dicho lo cual, vendo 2 dorsales para la Behobia. Razón aquí.

.