Esto es como un gran déjà vu. Esta situación la he vivido ya unas cuantas veces. Confundo ilusión con capacidad. Ganas con voluntad. Interés con conocimiento. Y de las 6, sólo tengo las primeras partes de cada frase. Y no en cantidad suficiente, en algunos casos.

Está claro que me quiero poner en forma. Que es algo que no sólo es que me haga ilusión, sino que se que redundará en mejorar mi calidad de vida. Que me sobra peso, y que cuanto menos ejercicio hago, peor me siento. Que el deporte, hecho con cabeza, sólo trae cosas buenas. Todo eso, lo se. Lo tengo muy claro. No hay duda alguna.

El problema viene cuando eso lo quiero convertir en movimiento. Cuando los deseos han de convertirse en acción. Ese paso es en el que me estanco de forma recurrente. Y me bloqueo fundamentalmente por 3 razones:

  • No tengo ni idea de qué tipo de ejercicio debería hacer para cumplir mis objetivos
  • Mi fuerza de voluntad es manifiestamente mejorable
  • No veo resultados suficientes que suplan mi falta de voluntad y refuercen mi intención de seguir

En estos intentos de puesta en forma he pasado por todo tipo de etapas, y he probado todo tipo de estrategias. Me he entrenado sólo. He ido a clases colectivas en gimnasios. He seguido rutinas de internet. He tenido “entrenadores personales” virtuales (por eso lo entrecomillo) que me han preparado planes para mi, e incluso he probado apps de entrenamiento como freeletics.

La época en la que más en forma estuve fue cuando tuve un objetivo claro (Behobia-San Sebastián), y un entrenamiento dirigido específico. En ese caso fue con trainido.com (en aquella época entrenaban también a particulares), que me prepararon un plan específico y hacíamos seguimiento online, y además lo complementaba con un par de días de crossfit con mis queridos BurpeeCrew. Pero empezaron a rotar los entrenadores en trainido, cayó la calidad de la atención y nunca volvió a ser lo mismo. Además, al no tener en mente un objetivo específico, los entrenos perdían bastante sentido, y mi motivación empezó a irse por el desagüe.

En este nueva etapa me he puesto el objetivo – temporada de nieve – y como era algo difuso (¿cómo mides si estás preparado para la nieve?) añadí la 15k de oporto por el medio. Esa parte, bien. Pero donde me vuelvo a estancar es en el cómo avanzar hacia ese objetivo sin hacerme daño. Y ahí es donde entiendo que entra en juego la ayuda profesional. Y remarco lo de profesional, y más después de leer este artículo, con el que estoy bastante de acuerdo. Entiendo que tengo dos opciones, cada una con sus pros y sus contras:

  • Apuntarme a un gimnasio (yo creo que de los que he probado en Zaragoza me decantaría por el Metropolitan) y ahí ir alternando actividades de grupo (spinning, combat, piscina, estiramientos…) con salidas a correr y recurrir de vez en cuando a un entrenador.
  • Contratarme un entrenador personal sólo para mi, que me marque un plan y me OBLIGUE a seguirlo.

Aún tengo muchas dudas. Supongo que si tuviera algo más de conocimiento, y algo más de fuerza de voluntad, podría obviar esa ayuda externa, pero siendo como soy… me da que va a ser algo necesario para llegar a tope a esa 15k, y sobre todo, a la temporada de nieve. Cualquiera de las dos supongo me valdría. La primera entiendo que es más “social“, la segunda igual más “efectiva“, mas al grano. Habrá que darle un par de vueltas al tema y tomar una decisión.

Qué ganas de ver las montañas blancas de nuevo!!

L.

PS.- Me voy a hacer unas sentadillas. Ciao.