Mañana lunes dejamos Jaca y volvemos a Zaragoza. Se acaba lo bueno. Se acaba el dormir fresco por las noches. Se acaba el salir a tomar una cerveza o un vino – y alguna que otra tapa para acompañar – todas las tardes. Se acaba el tomarme los entrenos con ligereza y permitirme holgazanear un poco. Se acaba el no empujar ese “poquito más” cuando las piernas empiezan a quemar, que siempre es demasiado pronto. Se acaba el poder decir “ya si eso empiezo en serio en Septiembre”. Porque Septiembre empieza a asomar la pata por el calendario.

Aún me queda una semana de “adaptación”. De seguir con la rutina de hacer algo de ejercicio – creo que lo que hago aún no puede llamarse deporte – e ir reconduciendo la alimentación hacia la normalidad. Aunque me temo que en breve me tocará descubrir nuevas “normalidades” que no se si van a ser tan sabrosas como las que ahora manejo. Pero todo se andará.

Esta semana ha sido algo relajada en términos de actividad, con 2 días de MTB (19 y 21k), uno de paseo (más corto de lo que pretendía, porque se me hizo muy tarde y la vuelta la hice en coche), y otro de TRX.

Calendario Agosto

¿Podía haber hecho más? Si, seguro que si. El miércoles y el viernes me tocó trabajar, pero fue sólo por la mañana, así que podía haber hecho TRX por la tarde, y hoy domingo nos hemos ido a Francia a un mercado de productores locales, pero ahora podría estar haciendo TRX en lugar de estar escribiendo. Pero no lo he hecho… y tampoco me siento culpable. La verdad es que, después del “susto gordo”, mi reacción ha sido rara. En lugar de agobiarme, diría que incluso me he relajado. Aún más. Ha sido como si me diera vacaciones mentales y me haya dado “licencia” para disfrutar lo que queda de mes… y comprometerme mentalmente para lo que viene a partir de ahora. La verdad es que estoy mentalizado para lo que intuyo que viene a partir de Septiembre. Y me siento preparado. Estoy comprometido. Quiero hacerlo.

El viernes estuve en Formigal un rato, y luego subí hasta la intermedia en Panticosa, donde estuvimos trabajando un rato, y no os podéis imaginar las ganas que tengo de volver a ver esas montañas cargadas de nieve… para poder lanzarme a saco por ellas. Y para poder hacerlo con garantías y disfrutando me tengo que poner en forma. Esa es mi motivación. Y me voy a tomar en serio este año la pretemporada. Van a ser meses intensos, seguro, pero la recompensa también lo va a ser. O eso espero.

No queda nada para volver a entonar a diario mi nuevo mantra: KEEP PUSHING. KEEP GOING. Y cuando llegue la nieve, estaré preparado.