Tras la tempestad viene la calma. Y parece que, como el programa ese de la tele, y viceversa. Porque si la semana pasada fue tranquila y (más o menos) relajada, esta ha sido de traca. Múltiples compromisos, laborales y personales, empeñándose en entrometerse en la planificación deportiva. Pero es que esa es mi realidad, porque yo no soy deportista. Yo soy alguien que ha decidido hacer el esfuerzo de hacer deporte para mejorar su vida. Pero – lamentablemente – no es el deporte quien marca mi agenda. Ojalá fuera así, pero no lo es, y por eso toca hacer tetris. Además, para facilitar (#NO) las cosas, la planificación de esta semana subía un punto el nivel de exigencia y el de duración, contribuyendo al caos. Pero es lo que hay, y con eso hay que construir. Y la construcción final de esta semana ha sido:

Lunes: Sesión de entrenamiento personal con Julio. Trabajo más intenso que semanas anteriores, con ejercicios de cardio y coordinación, que me dejó con buen sabor de boca. Parece que cansarme, me mola. 😉

Martes: 35′ run (por fin al ritmo marcado!) + 45′ de bici, de noche cerrada ya para cuando salía. Empezando el maravilloso mundo de doblar entrenos, y encima lo hago con el frontal puesto para poder ver algo. En bici, después de correr, iba con la lengua fuera, la verdad.

Miércoles: Sesión doble – en casa – haciendo trabajo con el TRX + circuito de fuerza. Bien, todo en orden.

Jueves: 10 series de 1k. Con recuperación completa entre series, para fastidiar un poco más. A pesar de la súper pereza que me daba salir de casa, lo hice. Y eso que eran (tuve un evento en Huesca por la tarde y no pude volver antes) las 22h cuando salía de casa. Volvía jadeante a las 23:30h, pero habiendo hecho el entreno. Completo. Y otra vez más rápido de lo que debería. No me sé controlar bien si no tengo alarmas de ritmo configuradas en el reloj 🙁

Viernes: Me salté el entreno (circuito de fuerza), porque estaba cansado y sabía lo que venía el sábado.

Sábado: En el plan salían 60′ de bici suave. Lo cambié por 18h 14m de moto. Creo que convalida, no? Si, es una barbaridad, pero oye, cada uno elige en qué hacer sus ultramaratones, no? Yo, en Harley 😉

Domingo: Toca descanso según el plan. Y creo que lo voy a cumplir.

 

Además, esta semana me han cambiado la dieta. Experiencia agridulce, he de reconocer. El lunes me creía morir. Desayunar comida de pájaro (frutos secos, avena…) en lugar de huevos no es lo mío. Me pegué toda la mañana flojo y medio mareado. Por suerte Julio me dejó añadir un poco de pan con aceite y aguacate a los desayunos de pájaro. Y digo agridulce porque, aunque es cierto que me siento mejor, con más fuerza, mejor postura, tono muscular y todo eso, el peso sigue estancado. He bajado medio kilo esta semana. Ya, ya se que no es una medida a tener muy en cuenta. Pero reconozco que gusta verlo bajar. Lo que si que es cierto es que el volumen sigue cambiando. A la baja. Y ahora entro en pantalones donde antes no entraba. Y eso gusta más que lo de no ver cambiar los números de la báscula.

La semana que viene se presenta otra vez complicada. Lunes con reunión todo el día en formigal (por lo que creo que no llegaré a tiempo para el entreno programado), miércoles festivo en Zaragoza (y con comida familiar, a ver quién le dice a la abuela que yo ese día tengo programado brócoli y lubina…), jueves viaje a Madrid, fin de semana fuera… vamos, que esto no mejora! No queda otra que seguir haciendo malabarismos para cumplir, que ni mi preparador físico, ni la nieve, perdonan una. Así que, menos hablar y… al lio!

Keep Pushing. Keep Going.

Salud!

L.