Por fin ha llegado. Ya casi que hasta la echaba de menos. Se ha retrasado, pero al fin se ha presentado. La semana en blanco ha vuelto. Si, semana en blanco. O casi, porque he salido un día a hacer deporte. Un desastre, en cualquier caso, pero es lo que hay. Al menos, en ocasiones, es lo que hay.

Después de acabar la semana pasada en alto con una salida trotona de 11k por Jaca amanecí el lunes con el pie tocado. La sensación era como de esguince o torcedura de tobillo. Del operado, además. Prometo que en caliente no había notado nada, ni un pisar mal, un mal apoyo o algo de eso, a pesar de que la salida fue por zona de piedras, y que incluso durante el domingo anduve sin problemas de lado a lado sin molestia alguna. Pero el lunes ahí estaba. Por suerte, me llamó Julio para pedirme mover de día la sesión de entrenamiento dirigido porque le había surgido un imprevisto, así que ese día me lo di de descanso. Hielo, voltarén y tranquilidad, para dejar reposar al pie. El martes seguía con molestias, así que prolongué el descanso por mi cuenta. El miércoles fui yo quien pidió a Julio cancelar el entrenamiento. Le dije que lo cambiaba por sesión de TRX en casa. Pero no cumplí. Me levantaba del ordenador casi a las 10 de la noche y sin ganas de nada. El jueves, tres cuartos de lo mismo. Trabajando hasta demasiado tarde y cabeza para pocas cosas más allá de cenar y tirarme media hora – y quedarme frito – en el sofá. Además, el pie seguía molestando. El viernes, aunque también se me hizo de noche delante del ordenador, me obligué a salir con la MTB. Casi por vergüenza torera. Y por mover el tobillo un poco. 45 minutos a algo más de 20k/h. Sábado y Domingo también en blanco, trabajando (#VidaDeAutónomo…) y aprovechando el tiempo libre para descansar. El tobillo sigue molestando. No, no he ido al fisio ni al médico. Soy así de tonto. No aprendo.

Al menos la parte de la dieta la he llevado mejor esta semana. Creo que lo que tenía era un cierto bloqueo mental más que otra cosa. Después de lo que conté la semana pasada, hablé con Julio para comentarlo y me dijo que no me agobiara y que simplemente, de los alimentos indicados, me centrara en los que más me gustaran. Y con eso se disolvieron mis agobios. He pasado la semana sin problema e incluso la báscula vuelve a mostrar avances. Ya estamos en 93 altos / 94 bajos. O sea, 7 kilos desde que empezó esta aventura. En 6 semanas. A este paso, antes de la temporada de nieve igual estoy en los 90,6 planificados! 😉

La semana que entra pinta igual de cargada de trabajo que esta, y hay al menos dos días en los que no voy a poder hacer deporte. El martes, porque doy una conferencia en Zaragoza y acabaré tarde, y el Jueves porque doy otra conferencia en Tarragona y acabaré tarde también. Pero el resto tengo que volver a las calles. Esto no se puede parar. Habrá que seguir repitiendo eso del Keep Pushing, Keep Going. Esto ha sido sólo una pausa para tomar aire. Ahora empieza lo bueno. A por ello!!

L.