El cuerpo tiene memoria, y parece que el mío se recuerda algo retorcido. Si la semana pasada se me “activaba” (o reproducía) un pequeño esguince o torcedura en el tobillo operado (operado en su momento por una rotura parcial de ligamentos, tras una torcedura hardcore en la que el hueso externo del tobillo llegó a tocar el suelo) tras corretear 11k por Jaca, esta semana parece que quien quiere reactivarse es la fascitis del otro pie. Supongo que estaré pisando algo peor, por eso de “proteger” el tobillo dolido, pero a mi lo que me dan ganas ahora es de cagarme en todo lo que se menea.

Básicamente porque no soy consciente de haber hecho nada mal, y porque – para variar – el cuerpo elige el peor momento para tocar las narices, ya que el domingo que viene estaremos en Portugal, intentando cumplir con el hito intermedio planificado para antes de arrancar la temporada de nieve: la 15k de Oporto.

Ir iremos igualmente, pero la situación genera más dudas de las necesarias. Por el momento, mañana lunes me voy al fisio, a que me peguen cuatro meneos, me intenten recolocar un poco y me descarguen patas. Y que sea lo que tenga que ser. Yo desde luego estaré en la linea de salida, y pretendo pasar un buen rato corriendo por Oporto, que además no lo conozco. Sin prisas, sin agonías, a disfrutar y a acabar. Me olvido del objetivo que marqué a lo loco – a lo loco porque lo marqué yo mismo, sin encomendarme a nadie – de hacerlo en una horquilla de tiempo determinada, y se hará en lo que se tenga que hacer. Además, no lo correré con María, ya que ella directamente se retira del reto y se conforma con correr la 6k porque no ha podido entrenar prácticamente nada estos dos meses. Así que correré entre desconocidos, y tan ricamente, hoygan!

Y mientras ruedo una pelota de frontón – de pelota mano – para automasajearme el pie quejoso, no dejo de darle vueltas también a la cabeza con el tema de la alimentación. Otro punto en el que creo que el cuerpo tiene memoria.

Esta semana compartí en mi Facebook un artículo de Jorge Garcia-Dihinx, pediatra, amante de la montaña y muy conocido por su labor como meteorólogo (aficionado, como él mismo remarca) a través de su blog, que algunos devoramos febrilmente en temporada de nieve para leer su previsión, y fuera de temporada para morir de envidia con las fotos de sus excursiones y escapadas montañeras. En el artículo Jorge contaba lo que él estaba haciendo en términos de dieta y explicaba los resultados obtenidos, aportando datos. En realidad, yo creo entender de lo leído – y que me perdonen los entendidos si digo una burrada – que está ajustándose mucho a una dieta paleo, llevándola un paso más allá fomentado llegar a cetosis para forzar a su cuerpo a ser fat-burner vs sugar-burner. En cierto modo, reactivando esa memoria de la alimentación ancestral, la de antes de que el estándar fuera la alimentación basada en cereal y alimentos prefabricados (y azucarados).

Yo reconozco que fui de los “iluminados” que de repente, hace ya unos años, fueron atrapados por esa corriente de pensamiento, y que tras leer Born to run y Paleo Diet caí rendido a esas teorías. Me descalcé y empecé a correr así. Y pasé de tener dolores de rodilla que no me dejaban correr ni 5k, a acabar la Behobia-San Sebastián (la corrí con FiveFingers por evitar problemas en la zona del puerto). Me apunté a Crossfit y descubrí músculos – y agujetas – hasta ahora desconocidos, y por supuesto no ejercitados. Me quité los cereales (pan incluido), eliminamos la leche de la dieta, aumentamos el consumo de salmón, aguacates, bacon, huevos y demás. Y la verdad es que me encontraba fuerte y lleno de energía. Pero está claro que mi memoria dietética es la de un gordo disfrutón, y volví a caer. Pero es que es jodidamente difícil no pecar. El mundo actual nos llena de tentaciones DELICIOSAS – aunque no del todo saludables – de las que escapar es un ejercicio de fuerza de voluntad que está claro que yo no parezco tener en abundancia.

Por el momento sigo cuidando la dieta, aunque sin seguir las teorías Paleo (he vuelto a tomar lácteos en forma de yogur y tomo pan. Además, en la dieta actual me han eliminado prácticamente la carne roja, al menos en estas últimas 6 semanas. Ahora parece que la vuelven a incluir). 7 kilos llevo perdidos hasta el momento, desde el susto gordo de este verano, así que no puedo decir nada malo, pero no puedo evitar tener esa duda ronroneando continuamente mi neurona: ¿estaría más fuerte si volviera al redil paleolítico?

De momento, voy a releerme el libro de la Dra. Loren Cordain, para refrescarlo y ver si soy capaz de entender mejor todo el fundamento. La verdad es que el tema hormonal, los picos de azúcar, la insulina, las reacciones del páncreas y demás me fascinan, aunque siguen siendo para mi grandes desconocidos. Me reconozco curioso, así que empezaremos por ahí. Relectura y pensamiento. Y mientras tanto seguiré siendo obediente a las pautas que me marcan desde effectivemotion, que la verdad es que se lo curran – menudo entreno de intervalos que cayó esta semana!! – y me están ayudando mucho a conseguir mis objetivos. Así que, boca cerrada y a apretar los dientes. Y el domingo, carrera. A ver qué tal!

Keep Pushing, Keep Going. Hasta la meta.

Salud!

L.

About Lucas

Señor mayor, tripero y cargado de vicios y dolores, pero que pese a todo intenta mantenerse (medio) en forma una vez superados los 40. Bastante alejado del prototipo de atleta. En realidad, bastante alejado de prototipos. En las redes, soy @CalvoConBarba.