Ayer cerrábamos 2016, y con él esta última etapa del reto. Ahora toca hacer balance, sacar conclusiones y mirar hacia el futuro para marcar nuevos objetivos. Fue a finales de Julio del año pasado cuando decidí en serio reactivarme en blog y cuerpo y fijarme una meta: la temporada de esquí de este año. Me tocó darle vueltas y buscar cuál era la mejor forma de cumplirlo. Lo hablé con varias personas que conozco relacionadas con el mundo INEF y me recomendaron buscar ayuda externa profesional. Fue así como contacté con quien se iba a convertir en mi preparador físico a partir de septiembre.

El punto de partida no era el mejor. Bastantes meses en el dique seco, máximo histórico de peso (100.6kgs) y problemas articulares en hombro derecho y tobillo. Lo del hombro había degenerado hasta tal punto que me costaba ponerme un cinturón o un jersey sin hacer una mueca de dolor. Lo del tobillo ya lo tenía casi asumido como normal después de habérmelo operado hace años.

Los objetivos: perder 10 kilos, recuperar la forma, acabar (dignamente) la 15k de oporto en Noviembre, fortalecer piernas y rehabilitar tobillo/hombro.

Han sido 3 meses (Septiembre-Octubre-Noviembre) de planificación de ejercicios y control de dieta (cerrar la boca y mover el culo, que esto tiene pocos secretos) y un mes (Diciembre) de dejarme ir. Los resultados han sido claros: He bajado a 91.4kgs (-9kgs), bajando el % de grasa a 28.5% (empezaba el periodo en 30.5%) y aumentando el % de reserva de agua. He recuperado el movimiento del hombro a rangos normales y sin dolor y he vuelto a correr sin problemas. Acabé la 15k en un tiempo digno y sin molestias, y una vez puestas a prueba las piernas en la nieve, estoy más fuerte que el año pasado, lo que se traduce en que puedo ir más rápido, con más control y durante más rato. Total win!!

El camino no siempre ha sido fácil. Combinar la planificación con un ritmo de vida laboral exigente, con viajes y comidas fuera de casa no siempre es posible. Pero ha habido que hacerlo posible, saliendo a veces a entrenar a las 10 de la noche tras todo el día trabajando. También me ha servido para confirmar que tener un objetivo claro es básico para motivarme, y que necesito a alguien que me guíe y me “obligue, porque si me quedo sin objetivo y sin guía (como ha sido en Diciembre), flojeo mucho. Y si a eso le metes el frío y la niebla, el poder de atracción del sofá se multiplica y lo de salir a correr es una quimera.

Ahora toca pensar en este primer trimestre del año. O incluso en el primer semestre. Los primeros tres meses van a estar centrados en la nieve. Se que quiero esquiar/snowbordear más fuerte, mejorar mi técnica y control y aventurarme por paredes más complicadas. Lanzarme de verdad a embarcadas de freeride donde combinar patear fuera de los límites de la estación y disfrutar de laderas vírgenes solitarias (siempre en grupo y tomando todas las medidas de seguridad necesarias, obviamente). Para eso entiendo que he de seguir trabajando cardio y piernas. El problema es que no tengo un objetivo específico para el que trabajar o un parámetro claro de medida del avance. Me estoy planteando apuntarme a un gimnasio y hacer – además de los 2 días/semana de nieve – un par de sesiones de spinning a la semana + 1 salida corriendo. Y estirar, mi gran asignatura pendiente.

Pero creo que debería mirar un poco más lejos y marcar un objetivo concreto. Quizás una media maratón. La de Zaragoza no, porque es demasiado pronto (12 de Marzo, creo recordar), así que tocará revisar calendario y ver qué se ofrece por ahí en Junio o Julio. Y quizás añadir al lote hitos en forma de ascensiones a 3miles pirenaicos, algo que también quiero retomar este año. Sería genial hacer un Posets o un Aneto en invernal, con esquís o tabla a la espalda, para luego bajarlo a fuego, pero no se si estoy preparado todavía para eso, así que me conformo con hacerlos en primavera o verano y sin nieve. Y la gran duda es si afrontar esta segunda etapa sólo o si buscar ayuda profesional de nuevo. Alguien con conocimientos, cualificado para preparar una planificación adecuada a mi condición y capacidades, e idealmente que haga un seguimiento presencial, para obligarme a cumplirla y corregirme los muchos fallos de ejecución (posición, apoyo, biomecánica) que aún tengo. Y lo mismo con la alimentación, que me he dado cuenta de que es básica en todo este proceso. No me gustaría recuperar los 9 kilos perdidos – o mejor dicho, el % de grasa perdido, que lo de los kilos es muy relativo – y de hecho me gustaría bajar aún más y ponerme más fuerte, porque es algo que repercute en muchas facetas de la vida, desde mejor postura trabajando en la oficina a acabar menos cansado tras muchas horas de viaje en la moto, dos actividades que ocupan gran parte de mi tiempo.

Así que en esas estamos, dándole vueltas a la cabeza, disfrutando de una “pausa” en el tema alimentario para celebrar navidades y dándole duro a la nieve que es algo que me gusta mucho. Montaña, aire libre y buena compañía. ¿Qué más se puede pedir?

En cualquier caso, sea cual sea la decisión, por aquí la iré contando. Y el objetivo general sigue siendo claro: Vivir una vida activa, sin molestias ni dolores, y disfrutada al máximo.

Feliz Año!!

About Lucas

Señor mayor, tripero y cargado de vicios y dolores, pero que pese a todo intenta mantenerse (medio) en forma una vez superados los 40. Bastante alejado del prototipo de atleta. En realidad, bastante alejado de prototipos. En las redes, soy @CalvoConBarba.