Esta semana he hecho mi primera incursión algo más seria en la faceta del esquí que de verdad me gusta: el freeride, lo que mucha gente conoce como fuera de pista. Después de las nevadas del fin de semana pasado, el miércoles mejoró la meteo (paró el viento y dejó de nevar) y me escapé al Pirineo para catar la nieve nueva. Allí, y de la mano de Gon, de Racha freeski – tienda de referencia en todo esto del freeride en Jaca, donde me compro todo el material de nieve – y de unos cuantos locals más que me aceptaron en el grupo, pude por fin hacer unas cuantas “carreteras“, que es como llaman ellos a las bajadas por la parte trasera de la estación de Astún, que desembocan en la carretera de unión entre Astún y Candanchú.

Estuvimos todo el dia arriba y abajo, aprovechando las combinaciones de autobuses que pone la estación para conectar Astún y Candanchú, y los coches que habíamos ido dejando estratégicamente aparcados por el camino. Yo a las 4 de la tarde dije basta, en la penúltima bajada, después de estar esquiando sin parar desde las 09:30h. Las piernas ya acumulaban demasiado desnivel y empezaban a meter un delay considerable a las órdenes que les daba la cabeza. Me lo pasé como un enano. Más o menos pude aguantar el ritmo que llevaban ellos ese día – que no iban fuerte para lo que ellos son capaces de hacer – y no ralenticé demasiado al grupo. De la experiencia saco varias conclusiones:

  • Ese es el tipo de esquí que me gusta. Escapar de las masas de la estación y del territorio pisado, esquiar en silencio y trazar tus propias huellas no tiene nada que ver con el esquí de pista. Y engancha.
  • Me falta mucha pierna todavía para poderme desenvolver con soltura en todo tipo de situaciones y tipos de nieve
  • Me falta técnica poder meterle velocidad al esquí y hacer giros mucho más abiertos, con líneas mucho más directas que metan menos presión a la nieve y por tanto supongan menos riesgo en caso de peligro de aludes
  • Necesito aprender a leer el terreno para marcar la linea antes de entrar al tubo o la pala a bajar. Y ser capaz de recordarlo y mantenerlo
  • Tengo que formarme en temas de seguridad y aludes. No basta con tener el equipo, hay que saber usarlo en situaciones complicadas.

Así que, visto lo visto, tras la experiencia:

  • Me he apuntado a un gimnasio. Voy a volver a meterle al spinning entre semana, para trabajar cardio y pierna.
  • Voy a entrenar bajadas más largas y más rápidas en pistas, para coger más confianza y resistencia.
  • Me voy a buscar un curso de seguridad de montaña, para aprender de terreno, nivología, meteo y uso de ARVA
  • Voy a aprovechar cada ocasión que surja para repetir la experiencia. A hacer, sólo se aprende haciendo.

Además de eso, y ya pensando en la temporada que viene, visto lo bien que me ha venido hacer algo de pretemporada esta, y sobre todo perder peso, me voy a plantear en serio correr dos carreras al año, una media en Junio o Julio, y posiblemente repetir experiencia en Behobia en Noviembre. Así me obligo a seguir perdiendo peso, me pongo objetivos claros, y le meto constancia a las salidas de running.

Sigo dudando si incluir en el mix ayuda profesional tanto en entreno como en alimentación, pero de momento, mañana a las 19:45 tengo spinning. Que para dar pedales y sudar la gota gorda me valgo yo solo!

Seguimos!

L.

PS.- La foto es del año pasado y en pistas, pero es que estaba tan emocionado el otro día, que ni me hice una foto 😉

About Lucas

Señor mayor, tripero y cargado de vicios y dolores, pero que pese a todo intenta mantenerse (medio) en forma una vez superados los 40. Bastante alejado del prototipo de atleta. En realidad, bastante alejado de prototipos. En las redes, soy @CalvoConBarba.