Tic, tac, tic, tac. Uno, dos, uno, dos. Arriba, abajo, arriba, abajo. Al final, todo es cuestión de ritmo. Esquiar en pista, en nieve polvo, en baches, dar pedales, salir a correr o mantener buenos hábitos de alimentación. Yo creo que TODO es cuestión de ritmos. De saber verlos, de encontrarlos, de seguirlos y de mantenerlos.

Esta semana he dado tres clases de spinning (I’m back, bitches!) y he vuelto a flipar de lo arrítmica que es la gente en general. Mira que es obvio el golpe del bombo en las músicas que utilizan para dirigir las sesiones, pero nada, cada uno va a su ritmo, a su tempo, y de los que consiguen sincronizarse con la música, la mitad va con la derecha y la otra mitad con la izquierda, pero no en bloques, contagiados unos de otros, sino salteados por la sala. Es bastante flipante, la verdad. Sobre todo porque la música está a un volúmen atronador, en la sala hay un profesor al que se le puede/debe seguir, y además estás rodeado de espejos donde darte cuenta de que estás yendo por libre. Pero nada, cada uno a lo suyo.

Quizás sea eso lo que me ha llevado a esta reflexión. Quizás. En la nieve está clarísimo también. Por mucha técnica que tengas, si no consigues enlazar los giros, vas a sufrir. Si entras en la pala y la pendiente te bloquea, mal vas. Y si tus piernas no te permiten mantener el ritmo según vas aumentando la velocidad, vas a sufrir también. Porque el ritmo es la clave. Y además, el ritmo no tiene porque ser siempre constante, y no siempre lo marcas tú. Lo marcan las circunstancias, el terreno o el relieve y hemos de aprender a amoldarnos a él. Igual tú ahora quieres lanzar un sprint, pero la carretera está picando hacia arriba y no es el momento. Tenemos que aprender a leer el medio y adaptarnos.

Además, creo que todos tenemos un ritmo propio. Yo, cuando estoy en forma, corriendo a 6 m/k voy cómodo. Si salgo a entrenar puedo forzarlo y bajar a 5’45’’ o incluso a 5’35’’, pero más no. Al menos no puedo mantenerlo sin sufrir. Porque no lo aguanto y me descompongo. Me doblo y la zancada se rompe. Al menos por ahora. Y lo acabo pagando.

Y este concepto que puede sonar un poco filosófico – me habré levantado profundo hoy – creo que se aplica a casi todo. A las comidas – es importante mantener un horario entre ellas – a los entrenos – no vale de nada machacarse una semana y no hacer nada en las dos siguientes – a las carreras, los objetivos… you name it!

Así que el objetivo ahora para seguir evolucionando en este reto personalllevar una vida activa y saludable, manteniéndome (medio) en forma superados los 45 – es encontrar mi ritmo en todo… y subirlo un punto. Pero sin pasarme de vueltas, que ya no tengo las piernas de un veinteañero. Y aquí estamos para disfrutar. Sufrir un poco, también, porque es necesario para mejorar, pero sobre todo disfrutar.

Salud!

L.

About Lucas

Señor mayor, tripero y cargado de vicios y dolores, pero que pese a todo intenta mantenerse (medio) en forma una vez superados los 40. Bastante alejado del prototipo de atleta. En realidad, bastante alejado de prototipos. En las redes, soy @CalvoConBarba.