Que la dieta es un 80% del éxito en un plan de salud/entrenamiento es algo que está fuera de toda discusión. Otra cosa ya es tener claro qué dieta/alimentación seguir. Porque hay tantas opiniones como bocas. Que si cargas de hidratos, que si de proteínas, que si vegana, que si paleo, que si suplementos si, que si suplementos no, que si… en fin, una locura.

Yo he pasado por muchas etapas, por muchas pruebas. He comido mal. He comido bien. He comido de todo en unas épocas, y he limitado el consumo de cereales, carbohidratos y lácteos en otra, coqueteando con la dieta paleo (al 80% de “estrictez“). He probado los green smoothies y los de frutas. He estado 3 meses comiendo lo que me decía una dietista (y aburriéndome como una ostra). Hasta he hecho varias veces la dieta depurativa de la savia de arce (10 días sin comer nada, sólo bebiendo una mezcla de agua, savia de arce, limón y cayena). Y sigo sin saber qué debería comer y cuándo comerlo.

Siempre he sido de desayunar mucho y bien. De desayuno salado. De tortilla de 2 huevos y bacon. O albóndigas si sobraron en la cena. Y sin ningún remordimiento. Convencido de estar haciendo lo correcto. “El desayuno es la comida más importante del día” dice la sabiduría popular. Y todos lo repetimos como monos de feria. Pero uno ya no sabe a quién creer. También decían que el azúcar era buena. Y las zapatillas amortiguadas. Y mira ahora.

Pues eso, que ultimamente no hago más que ver información del intermittent fasting (maldito algoritmo!) y ya no sé qué pensar. Los beneficios teóricos de alargar el ayuno nocturno 4-6 horas después de despertarnos (vamos, no desayunar y saltar directamente a la comida) son variados: aumento de la hormona del crecimiento, se quema grasa, se protege el músculo, se genera glucagón, se gana en agudeza mental… Sensaciones que ya experimenté con el sirope de savia, donde cada día que pasa te encuentras mejor, con más energía y más claridad de pensamiento (supongo que tendrá que ver con entrar en kitosis, aunque yo pensaba que eso ocurría a los 3 días o así…).

La semana pasada estuve probando esto del intermittent fasting, en secuencia 16-8 (16 horas de ayuno, ventana de 8 horas de alimentación)… y aún no se si me gusta o no. Básicamente porque disfruto con el desayuno, y me da rabia perdérmelo. De hecho, el fin de semana volví a desayunar. Ayer y hoy he vuelto a ayunar. Hambre no tengo (paso la mañana con té, agua con gas y alguna manzana a última hora de la mañana porque como muy tarde, 15:30 – 16h, porque María sale a las 15h del trabajo y comemos juntos), es cierto que me cunde algo más la mañana – este post lo estoy escribiendo en ayunas… -, pero aún no se si seguiré o no con esto.

Lo que si que tengo claro es que si algún día salgo a trotar por la mañana, luego desayunaré. Correr en ayunas me gusta, suelo hacerlo los fines de semana, que es cuando salgo por las mañanas, pero luego – por experiencia lo digo – me comería un buey.

Lo dicho, no se cuánto tiempo mantendré esto del ayuno intermitente, básicamente porque DISFRUTO con el desayuno. Aunque igual hay que darle una oportunidad a esto. Igual incluso pasar a hacer ayuno en días alternos, de 24h de ayuno y 24 de alimentación normal. Al menos para ver si noto algún cambio. A mejor, a poder ser. Y si es que no, volver a la “normalidad”, que tampoco tengo que claro que sea ni normal ni buena.

En fin. Seguiremos informando.

L.