Había pensado titular el post “Frustrado”, pero al final he sido más explícito respecto al motivo de mi frustración. El running no es lo mío. Es algo que ya debía tener asumido. El hecho de que de adolescente en el colegio “me pusiera malo” cada vez que tocaba correr en la clase de educación física debería haberme indicado algo. Pero no, de (muy) mayor caí, como medio planeta, preso de la moda del running. Y me eché a las calles a trotar. En estos años lo he intentado todo. Desde correr super amortiguado y con plantillas hasta correr descalzo o minimalista (como hago ahora). Con entrenador personal, entrenador online, con app o por libre. Pero no. Sigue sin gustarme. Sigo sin hacerlo bien. Sigo sin disfrutar.

Y mira que he cumplido retos. Que he acabado (y disfrutado) la Behobia-San Sebastián (con 5fingers). Que he corrido varias 10k (5fingers y descalzo). Que este año he corrido la 15k de Oporto (con las NikeFree). Que estaba planteándome correr este año otra vez la Behobia o una media (con las merrell probablemente). Pero el proceso hasta llegar al día de la carrera no me va. Quizás es porque corro solo y necesitaría el apoyo – y el reto – de entrenar en grupo, pero la realidad es que no me va.

Aparte de eso, creo que mi cuerpo se esfuerza en dejarme claro que no estoy hecho para correr. Que eso es cosa de gacelas, no de rinocerontes. No tiene sentido que este mes, que solo estoy saliendo a correr, para preparar la 10k del domingo que viene, y que por eso he dejado el spinning, vuelvan los dolores lumbares. Que salir el miércoles 15 minutos a 5’55” sea a base de apretar los dientes. No puede ser. O que si es, paso de que sea así, vamos.

El entreno del viernes me lo salté. Hoy he vuelto a salir, pero lo he hecho con María, y a su ritmo. Han sido, tal y como marcaba el plan de entrenamiento,  7k progresivos (7’22”-6’59”-6’48”-7’02”-6’31”-5’39”-5’17”) y al haber empezado lento, no he tenido ningún problema, y todo ha ido bien. Pero creo que el factor diferencial importante, aparte del ritmo inicial, es que iba con Maria, que además iba un punto por debajo mío, con lo que yo iba preocupado de ella hasta el k5 y no de mi. La cabeza, otra vez, el músculo más importante a la hora de salir a correr.

Supongo que correré la carrera el domingo que viene, y como la haré rodeado de gente, saldrá bien la cosa, seguro. Supongo que saldré simplemente a acabarla y pasarlo bien (o sea, objetivo 1h), y no a mejorar marca (53′). Porque ya no estoy para mejorar marcas, estoy para pasármelo bien y estar sano. Y punto.

Incluso me estoy planteando que esto del correr… se va a acabar. Al menos el correr para preparar carreras. Hoy le decía a Maria que igual a partir del mes que viene vuelvo al spinning (2-3 sesiones/semana), y meto entrenamiento de fuerza (peso libre) básico (sentadillas, peso muerto, cargadas…) posiblemente tirando de alguna app para programar entrenos que sean divertidos y completos. Y los sábados o los domingos, saldremos juntos a hacer una tirada larga tranquila, como hoy. Quiero volver a los entrenos funcionales. A hacer deporte para vivir mejor y estar más contento, no para tener más dolores. A sudar y sentir que trabajo el cuerpo, pero sin agobios ni agonías. Y asumiendo que soy un rinoceronte, no una gacela. Y los rinocerontes somos grandes, movemos peso y no solemos salir corriendo por nada. 😉

Seguimos!

L.