Efectivamente, el domingo pasado al final si que me animé a correr la 10k, y tal y como había predicho, la cosa fue tranquila y bien. Aunque no fue mérito mío. Pero rebobinemos.

En mi último post decía que andaba desganado con esto del running. Que no es lo mío. Que yo soy rinoceronte y no gacela. Y me mantengo. Pero María sigue insistiendo en sacarme a trotar… y yo soy débil buen marido y salgo con ella. La última el viernes pasado, cumpliendo el plan para preparar la 10k en 4 semanas que desde la organización de la 10k habían preparado. Y la cosa no fue mal. Trote corto y suave, rematado con unas rectas en progresión. Suficiente para quitarme la desgana.

Así que el sábado – después de salir de ruta con la moto a por tortas de Ayerbe – nos acercamos al Príncipe Felipe a por el dorsal, y el domingo nos presentamos a la hora convenida disfrazados de runners. Ambientazo en la linea de salida, y se produce el inevitable contagio de ganas. Cuando vemos aparecer la bandera de 60′ y colocarse justo delante nuestro, María me dice que ella prefiere ir tranquila, y que me vaya yo por mi cuenta. Así que decido taparme el reloj con cinta americana para no verlo, y dejar que Javier Forcén – mi liebre – marque el ritmo.

Y el plan funcionó. Todo el rato a su lado, de risas a ratos, de charleta otros, y despreocupado del reloj, disfrutando del recorrido, de la animación y del gusto de trotar por la ciudad sin coches. Incluso el último kilómetro me vi bien y me atreví a acelerar el ritmo y me escapé un poco por delante. Al final los kilómetros salieron, según mi reloj, a: 6:09, 5:38, 6:07, 6:04, 6:11, 6:02, 6:05, 5:54, 5:52, 5:21

Una vez ya en meta, esperé a María, que no tardó en aparecer, saludos y felicitaciones variados a los muchos conocidos que por allí se agolpaban, hidratarnos bien, que hacía bastante calor y… nos dimos un premio: nos dejamos masajear por la gente de Omica, y gracias a eso, molestias post-carrera cero. Me descargaron bien gemelos y aquiles (corrí con las Merrell con drop zero, que es con las que he estado entrenando todo el mes) y así salía de allí con el trabajo hecho, porque tenía claro que, una vez más, no iba a estirar.

Lo peor de la buena experiencia… es que hace que se olvide un poco lo aburrido que es preparar una carrera. María ya anda insinuando que si las naranjitas preparan la media de Valencia ella igual se apunta. ¿Por qué no montarán un grupo de naranjitos? Si lo hicieran, seguro que parte de mis dudas se disiparían.

De momento yo creo que hasta Septiembre, fiesta de running, que por ahora ya vale. Como mucho, una salida semanal con María por eso de no perderlo todo. Eso si, tocará volver al spinning, a las excursiones por el pirineo, a las rutas largas en moto, en definitiva… a seguir en movimiento, que es de lo que se trata!

Salud!

L.