Esto es como el día de la marmota. Vuelvo a estar en el mismo sitio que el año pasado. El verano, con sus calores, no me gusta. Por mi podría acabarse ya. De hecho, en mi cabeza casi ha acabado. Yo ya estoy pensando en nieve. Me evado del sofoco viajando con la moto y pensando en nieve. El problema es que un año más, a estas alturas del año… mi cuerpo no está preparado para la nieve.

A pesar de que sigo haciendo spinning (entre 1 y 3 sesiones por semana, pensando en bajadas épicas de nieve virgen cada vez que aprieto un poco más la rosca) estoy objetivamente peor que cuando terminó la temporada. También es cierto que algo he descuidado la alimentación y he pillado 3-4 kilos (que serán alguno más tras la aventura por USA&Canadá que empezará en unos días…) y me noto torpe e hinchado.

Me doy el mes de agosto de tregua – aunque tengo la intención de usar el coach de freeletics – pero en septiembre quiero volver a la carga. Pretendo mantener el spinning y posiblemente seguir usando freeletics (al menos los 3 meses que ya he pagado). Puede ser que vuelva a correr (María quiere ir a Valencia en Noviembre a correr la 10k con sus naranjitas) y creo que meteré también HIIT y body combat ya que los tienen en el gym en el que estoy apuntado. Supongo que también tocará volver a cerrar la boca y eliminar algunas delicias del menú.

Pero compensa. No solo para el esquí (este año el objetivo son 50 días esquiados) también para mis escapadas con la moto. Para la vida en general. En realidad, cuanto más en forma estás, mejor estás en general creo yo. Así que habrá que ponerse a ello en serio. ¿Seré capaz?

La respuesta, próximamente en sus pantallas…

Salud!

L.