y empezó mejor de lo que me esperaba. No por las condiciones de nieve – ha nevado, pero el barrendero se ha llevado la mayor parte – sino porque me he encontrado físicamente mejor de lo que esperaba.

De hecho, me he sorprendido bajando las pistas de arriba a abajo sin parar “a mirar el paisaje” – a descansar, vamos – a mitad de pista, algo que normalmente, a principio de temporada, no ocurre.

No tengo muy clara cuál es la razón de esta mejora, y supongo que no será achacable a un solo motivo, sino a la mezcla de cosas. Por un lado, he estado haciendo spinning desde verano hasta noviembre, y era bastante constante (para lo que soy yo) y además le daba bien a la rueda de carga para trabajar las patas. A partir de noviembre me cambié a crossfit, 2 sesiones por semana, porque es una forma de trabajar que me gusta más. Son entrenos más cortos – al menos lo que es el WOD, porque en realidad estoy 1h ahí – y más intensos. Y creo que son perfectamente complementarios a lo que había hecho hasta el momento. De hecho, salgo con agujetas serias habitualmente, así que estoy trabajando o bien músculos nuevos, o bien más intensamente. Positivo en cualquier caso.

Este año me gustaría meterle algo más de intensidad al esquí. Además de subir todos los fines de semana con María, este año intentaré escaparme también entre semana con amigos y aprovechar para hacer algunas bajadas algo más expuestas (haciendo freeride es como la GOZO de verdad) si hay condiciones, o bajar más fuerte si nos quedamos en pistas. También me gustaría volver a saltar. Pillar aire en rollers o saltos en la estación, volarme alguna roca fuera de pista e incluso intentar volver a hacer 360s o alguna figura. A ver si soy capaz. Además, mi idea es no dejar de hacer Crossfit los días que esté en Zaragoza, para mejorar fuerza y resistencia. E incluso me estoy planteando meter un día específico de estiramientos, movilidad o yoga, que seguro me vendría de lujo (soy un tronco y nunca estiro por mi cuenta)

De momento llevamos ya 4 días esquiados. La pena es que el último tuvimos un incidente y un tablero descontrolado se llevó puesta a María. Por suerte al final no ha habido lesiones graves y todo se ha quedado en un golpe fuerte y mucho dolor. El finde que viene habrá que hacer terapia de choque para que no le coja miedo cada vez que oiga a un snowboard derrapando detrás de ella.

A ver si este año llegamos a los 50 días esquiados. Yo creo que sí.

Salud!

L.