Llega el invierno, con él llega la nieve (poca por ahora) y me da por ponerme a pensar en cómo me gustaría afrontar la temporada de esquí. Además, llevo sin actualizar este blog desde febrero del año pasado (colleja, colleja, colleja!!), y se me ocurre que la nieve es una magnífica excusa para reactivarlo, así que allá voy: Este año, me quiero marcar retos concretos.

Llevo muchos años esquiando. Desde crío, de hecho, y es algo que realmente me encanta. Toda mi adolescencia la pasé intentando seguir a mis amigos de la época, en Panticosa, y fallando estrepitosamente. La mayoría de ellos entrenaban con el equipo, alguno incluso en el Nacional, y no había forma de mantenerles el ritmo. Pero a base de intentarlo, de caerme y levantarme rápido para no perderlos de vista, acabé esquiando razonablemente bien.

Después me pasé al snowboard. Estoy hablando del ochentaypico, demostrando una vez más ser un señor mayor. Con una Hooger Booger de fijación dura que le compré a un monitor de Astún y unas Koflach de travesía. Un combo perfecto para carvear a saco. Una vez probé el Snow, abandoné prácticamente por completo el esquí, hasta que la vida se metió por medio (me fui a vivir a Madrid en el 96) y acabé dejando de subir a la nieve. Y una vez que volví a Zaragoza, siguió la “pausa“, por dejadez primero, y por una operación de rodilla y tobillo después, tras intentar volver a ponerme en forma a base de correr y fallar estrepitosamente también en eso.

Pero hace unos años volvió a picarme el gusanillo y decidí probar de nuevo a esquiar. Y le volví a coger gusto. Gustazo, incluso. Y el tobillo no se quejaba, así que empecé a darle caña de nuevo. Y María se vino arriba y se unió a la fiesta, así que nos tiramos de cabeza los dos a ello. La temporada 14/15 esquié unos 30 días si no me falla la memoria. Del orden de 35 o así la siguiente (15/16), creo que unos 46 la 16/17 y 59 la pasada (17/18). Algunos menos María, pero muchos también. De hecho, no fallamos ningún fin de semana ni “fiestas de guardar“, y yo le añado alguna escapada entre semana siempre que puedo.

En estos años María ha mejorado UN HUEVO, y ahora ya va como un tiro en pista y cada vez mejor fuera de ellas. Yo he recuperado casi del todo “el flow y la confianza en mi habilidad y en mis piernas. Y esta tempo tenemos que seguir mejorando, que además hemos perdido peso los dos y llevamos ya 1 año de Crossfit para preparar las patas!

Este año María tiene que acabar de pillar confianza y recursos en nieve virgen. Poder hacerse un recto o tirarse con giros largos y velocidad en caso de necesidad (o simplemente por gusto). Perderle un poco más el miedo a la nieve profunda. Patear un poquito y acceder a bajadas un poco más expuestas o con más desnivel, y poder bajarlas (y disfrutarlas).

Y en mi caso me gustaría marcarme algunos “retos”. Me gustaría, además de trillar la estación cada día que subamos hasta que nos quemen las piernas, hacerme una pequeña lista de lineas que me gustaría bajar esta temporada. Nada extremo, ojo, que a a mis 47 años no sé yo si estoy para mucho extremismo, la verdad. De hecho, muchas de ellas no son especialmente difíciles, pero son de esas que siempre te quedas mirando desde la silla y por una u otra razón nunca te lanzas a hacer, y este año quiero hacerlas. Estoy pensando, por ejemplo:

En Formigal

  • Subir a Garmo La Mina y bajar tanto por la cara de Culivillas como por la otra, la que (creo que) baja hasta la carretera
  • Pasar a Francia desde la llegada de la silla de Espelunciecha y tirarnos por detrás, para volver a entrar en la estación por Portalet
  • Pillar la ratrack, patear hasta arriba y hacer la canal que queda justo delante de la zona donde te dejan (corredor norte del Espelunciecha)
  • Crestear desde el arranque de Pipos y tirarme por los dos lados, tanto hacia la Glera como hacia La Yurta
  • Subir Lanuza, crestear desde la salida del remonte y tirarme tanto por la canal que desemboca justo en la curva del arrastre como seguir subiendo y tirarme por detrás (¿eso es el corral de las mulas, no?) para llegar a Anayet
  • Pillar Tramacastilla, en 3 hombres, patear hasta arriba y tirarme hacia Huegas pero por la primera entrada, la del Gazex, que hasta ahora es una entrada que solo me atrevo a mirarla de lejos.
  • Incluso tirarnos desde ahí arriba, pero hacia el otro lado, hacia la carretera. ¿se podrá llegar?

En Panticosa hay unas cuantas lineas por Mandilar en las que nunca me he metido, y también diagonales desde la bandera que tienen buena pinta, aunque habrá que andar con ojo de no bajar demasiado para poder volver a la estación. Obviamente Sabocos me encantaría investigarlo porque ahí hay bajadones (ahí el problema es subir hasta arriba), e incluso, si hubiera mucha nieve, tirarnos hasta Hoz de Jaca desde la llegada de la silla de Escartín, si es que aún se puede hacer (y tenemos forma de volver a la civilización de allí).

Tengo ganas también de repetir algunos rusos/fronteras/carreteras/tubos en Astún con la gente de allí, y de subir, aunque sea una vez solo, a hacer un Malacara, que nunca lo he hecho. Me encantaría conocer también Candanchú (solo he esquiado 1 vez en mi vida allí, hace miles de años) y poder hacer un tubo de la Zapatilla o un Loma Verde y así tacharlos de la lista de bajadas míticas.

A Cerler seguro que iremos también esta temporada (de hecho ya hemos esquiado allí 2 días este año, porque es la única estación del Pirineo abierta y NECESITÁBAMOS quitarnos el mono), y me encantaría que cuadrara el día y las condiciones para poder subir pateando Cibollés hasta arriba y tirarme desde ahí hacia canal amplia.

Y a principios de Marzo tenemos previsto ir a Baqueira unos días, y seguro que alguna escapada por fuera nos haremos con algún guía local.

Porque esa es otra, lo que más me gustaría es seguir conociendo gente en todas las estaciones, y que sean ellos los que me/nos enseñen estos rincones que merecen la pena, esas bajadas que hay que ganarse pateando un poco para llegar a ellas, pero que merece la pena el esfuerzo.

Y para ir un poco más allá, y no estar limitado a sitios cercanos, accesibles a pata desde la silla, me estoy planteando seriamente el montarme un equipo de aproximación (que no de travesía, que no tengo yo cuerpo ni ganas de grandes pateadas) para poder llegar más lejos y más cómodo. Un esquí de entre 95 y 110 de patín (me dicen los expertos que mis Majesty de 118 de patín son una barbaridad para esto…), con fijación de trave que pueda usar también en estación con confianza (en mis sueños húmedos me debato entre unas Kingpin de Marker y unas Shift de Salomon), aunque eso me obligue a actualizar mis Dalbello Panterra (que por otra parte van ya por la 4ª temporada…) por unas botas con pins (he leído maravillas de las Nordica Strider 130 en varios sitios, y también me parecen un botón las Cochise 130 de Tecnica, mis favoritas hasta que he descubierto las Nordica, que no las tenía en el radar). De hecho, probablemente lo primero que actualice sean las botas, y una vez las tenga me alquile equipo de travesía para probar, que es mucho dinero el equipo entero, y además estoy bastante perdido en cuanto a qué comprar. Yo pensaba todo el rato en unos Black Crows, Majesty, DPS y marcas así, pero también he leído cosas muy buenas de los enforcer de Nordica (tanto de los de 93 como de los 100 y los 110), y me gustaría probar todos los que pueda antes de pensar en comprar.

Lo malo de probar, es que casi seguro que me va a gustar. Estoy convencido. Pero a esta nieve no hay que tener miedo a engancharse. Que será un vicio caro cuando te metes en estos niveles y te preparas para estas aventuras (y eso que a la lista aún falta por añadir una mochila ABS y alguna cosa más…), pero es un vicio bueno. O al menos, con eso me consuelo. O me autoengaño, qué se yo…

Bueno, lo dicho, que si algún local está dispuesto a aceptar a un señor mayor motivado y a su mujer, y enseñarles rincones guapos de su estación… que levante la mano!! Somos majos y damos conversación. E intentaremos no ir demasiado lentos… 😉

Winter is coming!!

L.


PD.- Yo me creía muy original con esto de resucitar el blog para hablar de nieve, pero resulta que es algo que, sin haber sido yo consciente de hacerlo, he hecho los últimos años. Lo hice en 2016, lo hice en 2017 y lo estoy haciendo en 2018. Súper original, vamos. En fin. Espero que este no sea también el último post de la temporada, como ya hice en años anteriores…